Preguntas qué esconde mi alma
respondo con sutileza,
de la manera más clara y concisa,
como quien no lleva prisa,
sino que vive de la esperanza.
Si mi alma hablara,
te diría que en noches como ésta,
ha esperado sentada,
el toque de una estrella.
Sí, una.
Una estrella en particular,
que la ilumine (mi alma),
que la vitalice.
Que la llene de esencia
y la haga recorrer galaxias enteras.
Si hablara,
te diría que en tardes de verano,
desearía escapar del sol
porque ya no soporta las quemaduras
ni es capaz de controlar su calor.
Si hablara mi alma,
sería capaz de contarte
que en mañanas frías, su cama está sola,
triste, vacía…
Que espera la compañía
de otra alma que la proteja de la soledad,
de la lejanía…
Si tan sólo pudiera emitir palabras mi alma,
no duraría un minuto en expresarte
que ha sido tanto lo que ha esperado
y mucho lo caminado…
Que cuenta los segundos para encontrar en su avenida
un cartel que la conduzca
a donde los sueños no se anidan,
sino que se vuelven cristalino,
tan transparentes,
que se es capaz de compartir un anhelo
con ese ser tan deseado y esperado.
Te diría por ejemplo,
que en noches de invierno,
bajo una luna cuarto creciente,
ha llorado desesperada
y ha anhelado como nunca, verte.
Pero no,
no habla, sólo siente.
Sólo puede emitir señales
aparentemente comprensibles para medio mundo,
menos para quien se quiere.
Entonces le resta gritar a su manera,
se emula, se desespera
y con cada sol,
con cada luna, con cada estrella,
crece más y más
esta terrible espera…





