
Tu nombre hoy suena a pasado, y tu recuerdo se esfuma tras la humedad, y la certeza de no verte más.

Costumbre De Amor =(
Anhelo ese espacio moribundo que una vez, hace algún tiempo existió entre tú y yo… Como cuando cogidos de la mano dejábamos pasar la vida y optábamos por tomar un tren vía con destino al sol, a un horizonte incierto, del que sólo sabíamos quedaba lejos.
Extraño esos instantes de eterna pasión que nos convirtieron en reyes entre libertad y prisión y nos hundía en el mayor beneplácito que cualquier enamorado errante pueda sentir, al fundirse entero entre lujuria y amor.
Fuimos cómplices de sueños; algunos alcanzados, otros tan descabellados que hoy al mirar el pasado, sólo causan risa y descubren lo ingenuas que eran nuestras vidas.
Pero soñar es hermoso, creo que tanto o más que amar. El amor vive de sueños, se alimenta de quimeras, pero si no se le tiene amor a los anhelos entonces, ¿para qué soñar?
Recuerdo todos nuestros recuerdos, esos que se tatuaron en el alma y el cuerpo y aún a pesar del tiempo, permanecen intactos, indelebles, difícilmente desechables. Mientras trato de pasar la hoja, la melancolía se instala en mi vida y me hace una jugarreta al acentuarse libre en mi memoria con esa belleza inteligentemente atractiva; que sin lugar a dudas, no se olvida…
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Preguntas qué esconde mi alma
respondo con sutileza,
de la manera más clara y concisa,
como quien no lleva prisa,
sino que vive de la esperanza.
Si mi alma hablara,
te diría que en noches como ésta,
ha esperado sentada,
el toque de una estrella.
Sí, una.
Una estrella en particular,
que la ilumine (mi alma),
que la vitalice.
Que la llene de esencia
y la haga recorrer galaxias enteras.
Si hablara,
te diría que en tardes de verano,
desearía escapar del sol
porque ya no soporta las quemaduras
ni es capaz de controlar su calor.
Si hablara mi alma,
sería capaz de contarte
que en mañanas frías, su cama está sola,
triste, vacía…
Que espera la compañía
de otra alma que la proteja de la soledad,
de la lejanía…
Si tan sólo pudiera emitir palabras mi alma,
no duraría un minuto en expresarte
que ha sido tanto lo que ha esperado
y mucho lo caminado…
Que cuenta los segundos para encontrar en su avenida
un cartel que la conduzca
a donde los sueños no se anidan,
sino que se vuelven cristalino,
tan transparentes,
que se es capaz de compartir un anhelo
con ese ser tan deseado y esperado.
Te diría por ejemplo,
que en noches de invierno,
bajo una luna cuarto creciente,
ha llorado desesperada
y ha anhelado como nunca, verte.
Pero no,
no habla, sólo siente.
Sólo puede emitir señales
aparentemente comprensibles para medio mundo,
menos para quien se quiere.
Entonces le resta gritar a su manera,
se emula, se desespera
y con cada sol,
con cada luna, con cada estrella,
crece más y más
esta terrible espera…

Bajo esta lluvia que aterra y eriza cada poro de mi piel, me da por pensarte y escribirte mis tristes palabras, que se abalanzan sobre estos pliegos de papel. Que golpean mi alma y perforan mis sentidos, que destruyen mis fuerzas y aceleran mis latidos. Escribirte mientras te pienso y te recuerdo. Tan taciturno, perdido. Tan alejado, tal vez en otros brazos y a la vez, tan mío.


