Luego de tantos días de ausencia,
de abandono, de no verte ni escuchar hablar de ti…
Después que tanto te he extrañado y deseado,
hoy irrumpes,
en esta madrugada callada,
solitaria, durmiente.
Llegas desbordando toda tu fuerza
y tocas cada parte de mí
con tu fría cubierta.
Inundando cada calle y recoveco
de esta ciudad que tanto te ha añorado.
Nuestras esperanzas cobran vida,
se reanuda la fe ya casi perdida.
No sabes cuán precisa te has vuelto en nuestras vidas
y luego de tanto tiempo sin sentir tú presencia,
hoy apareces,
lluvia anhelada
y todos te damos la bienvenida…
Lavando cada acera y avenida,
Nutriendo cada rosa y margarita.
Sé que al llegar el día,
seremos muchos
los que alabaremos este milagro
y transitaremos cada tramo
con mayor seguridad y firmeza,
sabiendo que nos has devuelto la calma
y tibieza en nuestras almas tristes y dispersas.
Para quienes han pasado meses bajo un cielo inclemente
sin una gota de lluvia,
especialmente durante una crisis energética
y una incontrolable y desesperante sequía,
despertar en medio de un torrencial aguacero,
es sentir la bendición de Dios
y saborear la gloria de su grandiosa acción…
NO OLVIDES VISITAR MI OTRO BLOG



